Libro:
"Photoshop 7. Guía práctica de aprendizaje para profesionales"
Aprendizajes
en Sí
Finalizando la realización de este libro, vuelvo los ojos hacia atrás
y, mientras mi mente vaga libre por recuerdos anclados en el año que
he necesitado para lo hecho, ojeo páginas intentando sentir y valorar.
Photoshop es inmenso.
Si a limitaciones de espacio y tiempo inherentes al trabajo que me ocupa,
añadimos el amplio panorama de recursos que presenta este programa,
descubriremos la razón que explica lo habitual de toparse con tratados
dedicados exclusivamente al desarrollo de una determinada faceta de
la aplicación.
Así, mi inicial pretensión de hacer algo representativo del conjunto
de posibilidades facilitadas por Photoshop e ImageReady y que, además,
fuese útil para muchos lectores, se preveía complicada en base a los
enfoques normalmente utilizados.
Pero había que intentarlo.
Como la misma naturaleza cuando crea sistemas impredecibles para fortalecer
su supervivencia, este libro permite formas de uso personalizado, en
grado mayor al habitual, ofreciendo diferentes estilos de aprendizaje
que, aún sirviendo por separado, pueden utilizarse de manera complementaria
y con el añadido de que, su combinación, es posible de variados modos
y según libre preferencia de cada lector.
Pero... Photoshop es inmenso.
Ni estoy ni acostumbro a quedar satisfecho. Esto, además de imposibilitar
cualquier labor posterior generadora de algún crecimiento personal,
me descalificaría por los preocupantes límites en la intuición de lo
posible que, en elemental lógica, se podrían deducir en mí.
Sí puedo constatar coherencia en el trabajo, en relación con las circunstancias
y niveles personales de los que partía. La constato al comprobar mi
progreso. Esa es mi referencia para saber que mi tiempo ha sido bien
invertido -referencia válida también al diseñar- y que ha existido significativo
esfuerzo intelectual.
Decía entre páginas que, el diseñador, busca la verdad y lo hace intentando
un acuerdo con su idea de la belleza; que se acerca a esa idea indagando
en su propio ser; y que este proceso requiere inteligencia, valentía
y buena voluntad.
Tan preocupante como la satisfacción es la militancia activa en la negación
-obsérvese que ambas paralizan el progreso-.
Nuestras vidas caminan en función del sí. Contínuas elecciones
van trazando la única senda que conoceremos; el único camino del que
sabremos algo en el futuro.
Desechar una opción, puede formar parte de una necesidad ineludible
de elegir pero... ¿militar en la negación? ¿Cómo se justifica sin rubor
la condena de lo que se desconoce?
Evidentemente, con nada imputable a lo condenado en sí mismo. De eso
no se sabe ni se quiere saber y la intención segunda que deja entrever
un juicio así, se aleja demasiado de algo que creo: sólo puede ser bueno
aquello hecho por sí mismo -ni por temor a castigo, ni por búsqueda
de premio-.
Efectivamente, existe algo perverso e interesado en la negación.
Sin entrar en las razones que pueden degenerar en comportamientos de
este tipo -normalmente relacionadas con miedos no destapados-, la intención
de no conocer inherente a ellos, delata a individuos parcialmente inválidos
para aprender y, en consecuencia, minusválidos para vivir.
Porque, aún poseyéndolos, no basta con haber acumulado tesoros o saberes.
Confiar en esto, además de perjudicar un sano desarrollo de la creatividad,
nunca será suficiente. La vida es un continuo reto con infinitas variantes
a las que no podremos responder sólo con una pseudoenciclopedia portátil.
Así seremos demasiado frágiles y dependientes.
Y es que, en mi opinión, para adquirir mayor capacidad de respuesta
y, como consecuencia, incrementar la fuerza y la independencia, no es
tan importante saber, como mantenerse entrenados en actividades que
impliquen solucionar problemas desconocidos; o sea, usar la inteligencia
y aprender.
Armémonos con la positividad resultante de actuar en esta línea.
Sólo así conseguiremos la tan necesaria confianza en nuestro
potencial para responder de manera destacada.
Este libro está realizado teniendo presente lo dicho. En él,
encontramos una completa información teórica, maneras
de utilizar Photoshop en la práctica, diseños e ideas
relacionadas con la forma de plantear la creación, datos técnicos,
acceso libre a diferentes formas de aprendizaje...
Pero es cada individuo quien debe decidir cuándo avanzar y cómo
hacerlo. Este libro permite libertad para el cómo.
En relación con el cuándo, lo dicho: para todo aprendizaje
es condición necesaria la entonación de un Sí.
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