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Un decenio de división en el remo Sanjuandarra
Pedro Etxeberria Ansa. para el libro de Gorka Reizabal, "Nuevos Pasajes de Remo"



Teniendo que plasmar en estas lineas mis personales impresiones acerca de la vicisitudes acontecidas dentro de la actividad remera sanjuandarra en los años posteriores a 1989, fecha de presentación del magnifico libro de Gorka Reizabal, Santos Pasajes de Remo, siento un impulso irresistible para dirigir mi atención hacia un hecho que ha marcado dicho lapso (1990-2000) con tan hondas huellas que resultan, desgraciadamente, casi imposibles de borrar. Es evidente que me refiero a la escisión que se produjo a finales del año 1991 en la sección de Remo del Club Atlético Koxtape de Pasai Donibane, entre la casi totalidad del equipo, arraunlaris y su entrenador, Paco Prieto, secundado después este por la mayoría de los miembros de la Junta Directiva.

Duelo Sanjuanes. Foto Jesús Etxeberria

Expresión gráfica de la escisión

Las dos traineras de San Juan luchan por ganar en la bandera de Pasaia.

Dos clubs y dos aficiones airadamente enfrentadas que, en el momento de la imagen -captada por Jesús Etxeberria-, se enfrentan representadas por sendas traineras cuyo afán de victoria y calidad deportiva queda patente ante el dato de que su lucha les llevaría a superar a las restantes tripulaciones participantes en la regata. Luchaban por el primer puesto; por la bandera.... En esta ocasión ganó la Erreka. Donibaneko Arraunlariak quedó en segundo lugar.

Resulta penoso que este lamentable hecho ocupe lugar preeminente en el expresado decenio de la historia arraunlari sanjuandarra. Pero siendo así -y lo es querámoslo o no- a él, a ese hecho, habremos de referirnos principalmente en lo que van a pretender significar las lineas que siguen.

La gran escisión
Si bien es conocido que antes de las regatas de La Concha de Septiembre del 91 existía ya manifiesto malestar-fundado o no- en la tripulación sanjuandarra, quejosa del trato que recibía de sus rectores técnicos o entrenador, fue precisamente la segunda jornada de dicha competición septembrina la que produjo tal confusión -por un error organizat¡vo que explicaremos- entre partidarios, ya divididos en el pueblo, de uno u otro bando -pro directiva o pro-remeros-, que dio lugar a que en el sector popular opuesto a los arraunlaris brotase, entre otras, tan grave acusación como la de "tongo".

Esto, lógicamente, endureció las posturas confrontadas, enconando el trauma.

Error de balizamiento exterior
Los apasionados grupos populares no ahondan, normalmente, en el porqué último de las cosas, sobre todo si éstas se presentan obscuras; pero la causa del aparatoso fracaso de ese día de regatas -por supuesto, ajena a los remeros- era conocida por los técnicos de Koxtape, como veremos más adelante. Tan conocida que fueron ellos los que, al presentarles quien esto escribe una nota aclaratoria (para la prensa) que sometió a su aprobación indicando, según se oyó asegurar, que hubo catorce grados de error en la enfilación de las balizas exteriores, en perjuicio máximo de la uno (Koxtape corrió por ella, Orlo por la dos, Arraun Lagunak por la tres y San Pedro por la cuatro, la de más corto recorrido, según lo antedicho), me precisaron que desde un yate -no recuerdo cual- se comprobó que el error era de doce grados y no de catorce como se dijo en principio, y me pidieron que no remitiese el escrito al ;periódico, por el momento, puesto que ellos iban a formular una protesta que iba a ser secundada por el propio árbitro de a regata, quien compartía la constatación del errar. Pero adujeron después que no pudo formularse la protesta, porque dicho arbitro, cambiando de decisión (seguramente atemorizado a priori por el temido e histórico lío que- se iba a producir) se negó a secundaria.
Mas estos últimos hechos no se dieron^ ron a conocer y, en consecuencia consecuencia, juzgando por la apariencia de las cosas, los apasionados ion os en am i enemigos a e los os todavía avia remeros de Koxtape se llenaron la boca con la gravísima palabra "tongo".
Pero a uno le domina -como creo que debe de ser- el espíritu de justicia y se siente, consecuentemente. en el imperioso e insoslayable deber de transmitir su' conocimiento de los hechos haciéndolo,
por supuesto, en honor a ese espíritu, con la mayor objetividad de que es capaz (ese "uno").
Más arriba ya hemos aludido, un poco de soslayo, a la causa de todos los males que remataron la división di pueblo en dos partidos confrontados.
Esa causa, que no es la ;primera vez que se produce, consistió. ;pues, en el error -sin duda involuntario ¿ imputable a la falta de visibilidad.' por i- neblina, de los puntos de referencia a as tierra- en la colocación de las balizas exteriores.
Y perdóneseme si roe extiendo en lo siguiente exponiéndolo con detalle en sus diversos aspectos: es que cara volver hacia la verdad un^ ceencia errónea generalizada, no ha! más remedio que sacar esa verdad del fondo y sustentarla en alto con soportes J'- razones claras y detalladas. Vayamos. pues con ellas.

Razones probatorias del error
Cuando se transmite una regata por televisión, ésta nos da imágenes con perspectiva falseada en los momentos -que son casi todos- en que las cámaras utilizan sus objetivos zoom en posición de teleobjetivo (primeros planos) o de gran angular (panorámicas). Pero si la toma es desde el helicóptero que sobrevuela a la altura de las traineras en marcha y el objetivo de la cámara está, por ello, en posición!ón vertical (perpendicular al plano de la escena), no existe alteración de la perspectiva. Y as~, en el caso en cuestión (regata de honor de La Concha 1991), esa fiable imagen cenital nos dacia (la vimos en casa, claro, posteriormente) que la posición de las traineras, aproximándose ya a la ciaboga, era la siguiente: San Juan, por la calle uno, la primera; Orlo, por la dos, la segunda; San Pedro, por la cuatro, la tercera y Arraun Lagunak, por la tres, la cuarta. Pero de pronto, ocurrió lo impensable, como declararla después a ETB, Oliden, el delegado de Orlo: °Nik eztakit zer gertatu dan, baña San Juan /lendabizi) ta gu, garbi-garbi aurretik giñan; ta San Pedro-k eman du buelta lendabizi. Que quiere decir: "Yo no sé qué ha pasado, pero San Juan ~rimero) y nosotros /íbamos por delante; y San Pedro ha dado primero la vuelta". También entrevistados por ETB dos remeros de San Pedro, con su natural júbilo por la bandera ganada, confesaban ingenuamente: "hasta la ciaboga, no nos hemos dado cuenta de que éramos los primeros". Y el ankeko sanjuandarra Etxabe a El Diario Vasco aseguraba: "Al aproximarnos a la ciaboga yendo claramente los primeros, de pronto vimos que no andaba la trainera". Era la sensación consecuente.


Precisiones matemáticas del error
Todo concurre, pues, a corroborar con sobrada evidencia el decisivo error habido. No fue ese el año (1991) en que mi rústico y rudimentario"teodolito" de madera y hojalata (provisto de un transportador de plástico y una brújula de quince pesetas) fuera utilizado desde un barco sanjuandarra de bajura para comprobar el interparalelismo de ambas enfilaciones (interior y exterior) de balizas; pero me fío, naturalmente, de la comprobación efectuada desde el susodicho yate (cuyo nombre no consigo recordar) con un teodolito o goniómetro de verdad.
Y si el dichoso error fue de doce grados (ángulo abierto hacia la baliza uno, con vértice en la cuatro) haciendo un sencillo cálculo matemático tenemos, lo siguiente:
Si la distancia entre balizas contiguas es de 45 metros, y la total (3 espacios x 45) de 135 m., la diferencia en más de la calle uno respecto de la cuatro fue de 29 metros; y entre ida y vuelta, 58. La de la dos,de19m.(x2),de38m. La de la tres, 9'5 m. (x 2) de 1 9 m.
Y si la trainera, en tiempo record (entonces de San Juan en 19'37", o sea 1.1 77n), hace las tres millas (5.556 metros) en esos 1.177", un metro lo hará en 0'2118 segundos. Y si tenemos en cuenta que los 12 grados de error suponen 58 metros de más, resulta que la calle uno (San Juan y previamente, Santurtzi) tuvo la desventaja de (58 x 0'2118) 12» 28/100, que equivale a 4'83 traineras (siendo que una trainera supone 2" 54/100, cifra obtenido al multiplicar sus doce metros de eslora por los citados 0 2118 que necesita para recorrer un metro).

Otro ejemplo con niebla cegadora
Pero en mi natural afán por demostrar la verdad de los hechos relacionados con la conflictiva segunda regata del 91, no he terminado. Pues lo que voy a agregar aportará también algo para despejar la niebla cegadora de muchas mentes, como la que hubo ese año. Y es que tenemos otro ejemplo clarísimo de errónea colocación de balizas exteriores a causa de la niebla, entonces densísima, impedidora de la visibilidad. Era fácil descubrir el entonces gordísimo error, puesto que el vencedor, Astillero, rompía las plusmarcas por más de dos minutos, y hasta el ultimo clasificado, con sus dos minutos largos de retraso, batía también el record vigente.
Mi denuncia del tremendo error, con petición de que no se homologaran. tiempos a efectos de record, en un articulo de El Diario Vasco, fue contestada por el C.A.T. en su ceguera -se comprende que interesada- ente la evidencia, acompañando a su texto argumental el plano de triangulación y de los puntos de colocación de las balizas exteriores. Yo ya tenla, desde los tiempos de confección del original, una de las primeras copias heliográfcas y, naturalmente, estaba de acuerdo con el plano. Pero ¿de qué servia exhibir ese plano por el C.A.T. si no correspondía a él la efectiva colocación de las balizas, que en esa ocasión hubieron de ponerse a "ojo de buen cubero"? Menos mal que al final mi contrarespuesta, secundada por el propio diario con un párrafo previo, surtió efecto y no se cometió el disparate de homologar, a efectos de récord, el tiempo del vencedor, Astillero. Con lo que se logró hacer justicia, dejando que continuara en pie el legitimo récord de la trainera sanjuandarra, anulando el falso que hubiera podido decir con seguridad: "Aquí me tendréis para siempre". No era, pues, la desgraciada regata de honor del 91 la primera en ser recorrida en un campo erróneamente marcado.

Esfuerzo desmoralizador
Se dirá que el retraso de la trainera Erreka, que de proa navegaba la primera, fue más abultado que las casi cinco traineras de distancia que le sobrecargaron los consabidos 12 grados. El verse de pronto, tras un gran esfuerzo, detrás de los rivales, pese a insistir en el esfuerzo, hunde física y moralmente al más pintado. Esto ha ocurrido alguna vez, sin tanto motivo a otras tripulaciones como San Pedro, Orio y, últimamente (regata de honor de La Concha 2000) al propio Pasai Donibane-Koxtape, pese a la magnifica forma demostrada para ese momento por la joven tripulación de la Erreka, brillante vencedora de la bandera de 1999 y poco sospechosa de tongo.

"Rollo" necesario
Tengo que admitir que todo esto, para quien no se interesa demasiado por la cuestión del remo de San Juan y no mire detenidamente lo expuesto, resultará un pesado "rollo". Pero una opinión general retorcida e impregnada de pasión como es la predominante en considerable sector del pueblo de San Juan, difícil es de enderezar si no se le contraponen razones llenas de detalles asentados en lo evidente. Y no voy a disculparme inútilmente por el "rollo", porque quien no se arrepiente -y éste es mi caso-, no es perdonado... ni por Dios. Y si no me arrepiento es porque con lo expuesto, creo haber contribuido -solo contribuido- a desfacer el entuerto del difamante y calumnioso "tongo», uno de los principales pilares sobre los que se ha generado y después sustentado, la tan triste y dolorosa división de nuestro pueblo. Y digo "uno" de los principales pilares, no "todos": el que yo conozco a fondo siendo por otros desconocido; y no el que yo no conozco y otros, al parecer, si. Hablo de lo que sé y puedo aclarar; y no de lo que ignoro, que mal pudiera demostrar.

Triste covertura
También es triste, por otra parte, que el espacio de este libro destinado a unas impresiones personales relativas al periodo 1989-2000 de la actividad traineril de Pasai Donibane, haya tenido que ser cubierto, en su mayoría, hablando de una cuestión tan penosa, cual es la de tener que demostrar que es falsa la consabida causa principal (calumnia de tongo), con la que viene todavía sustentando su autointoxicación una de las posturas confrontadas.

Ultimos triunfos
Pero también tenemos -afortunada y gozosamente para cada uno de ambos bandos y con doble ración para la postura sensata de quienes simpatizamos con los dos- motivos de satisfacción dentro de la reciente historia arraunlari sanjuandarra: octava bandera de La Concha en 1990; novena (primera de Donibaneko en 1995 y décima (cuarta de Koxtape) en 1999, que conlleva el mérito de ser ganada por una joven tripulación que partiendo de cero, en pocos años de intenso trabajo, alcanzó las más altas cotas. Y este triple motivo de contento para sanjuandarras no partidistas, bien pudo ser quintuple si la fortuna no hubiese sido, para los rosas, tan adversa en otras dos ocasiones.

Un triunfo -el primero- no reconocido
Pero si cierto triunfo sanjuandarra (1920) se contara, como fuera de justicia, entre las banderas septembrinas de traineras, podríamos referirnos ahora, no ya a las octava, novena y décima sino a las novena, décima y undécima. Todo el mundo arraunlari deberla de saber que esa bandera que no se computa, la de 1920, y que es exactamente igual a su gemela de 1924, se encuentra junto a ésta, desde aquel remoto tiempo de nuestros abuelos, en la iglesia del Cristo de Bonanza en magnifica vitrina (no sabemos, pues, qué trofeo de ese ario pueden guardar las vitrinas donostiarras). Su historia podemos resumirla diciendo que una decisión tramposa, pro domo sua, del árbitro, constatada por todos los contendientes, favoreció descaradamente, en la primera jamada, a la tripulación donostiarra. Como consecuencia de ello. todas las demás traineras, invitadas por el Ayuntamiento de Zarauz (tan notoria era la trampa), decidieron por unanimidad trasladarse el segundo domingo a esta última localidad para dilucidar el triunfo total de ambas jornadas. Huelga, por sobreentendido, decir que la vencedora absoluta fue la tripulación sanjuandarra, que así ganaba la primera bandera de su historia. Otra cosa es que, por aquello de las injusticias y errores históricos que por desgracia a veces se consagran, no se compute ese meritorio triunfo como uno más de la siempre digna trainera sanjuandarra. Pero lo que está claro, clarísimo, es que el pueblo de San Juan ha ganado diez banderas de La Concha a lo largo de su historia. Diez y no ocho, como todavía se encargan de divulgar cómputos erróneos que una y otra vez repiten casi todos los medios de comunicación, a pesar de que el autor de estas lineas suele enviar la pertinente corrección; que recogida un año es ignorada incomprensiblemente al año siguiente. Por fortuna, el autor de este nuevo libro monográfico sobre el remo pasaitarra, comparte del todo este criterio incontestable. Y por tanto, espero que con su publicación quede zanjada esta falsa polémica. San Juan tiene diez banderas y ojalá no se hable más. Al menos hasta que sume la undécima.

Pedro Etxeberria Ansa.
Primer técnico de la trainera de San Juan en los años 1954, 1956 y 1957


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