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Juanba Berasategi l director y productor de cine de animación








18-9-2001
l Han transcurrido 25 años desde que Juan Bautista Berasategi se sumergiera en el mundo del cine de animación. Tras darse a conocer con el cortomejatre de dibujos animados "Ekialdeko izarra" (1977), su siguiente trabajo, "Fernando Amezketarra", se alzó con el primer premio del XXI Festival Internacional de Documentales y Cortometrajes. Desde entonces ha realizado varias películas de animación, entre las que destacan "Kalabaza tripontzia" -1985-, "Balleneros" -1991- y "Ahmed, príncipe de la Alhambra" -1996/97-.

Mientras en la sociedad dominaba la incertidumbre sobre ciertas obras formaban parte del cine vasco, Juanba manifiesta que "no eran más que una experimentación, ya que por entonces todavía no cabía hablar de cine vasco". Asegura que comienza a emerger un nuevo movimiento en torno al cine de animación que hace temblar al monopolio de Disney. De hecho, en la última edición de los premios Goya, tres de los cuatro largometrajes que optaban a la mejor película de animación eran vascos. En cualquier caso, Berasategi sostiene que el cine de animación vasco requiere para mejorar su estado actual ser reconocido como fenómeno industrialmediante la adopción de una serie de medidas.

-¿Cuál es el proceso de creación de una película de animación?

A pesar de que en estos últimos años la tecnología haya contribuido a agilizar el proceso, no deja de ser un trabajo agotador. Lo primero que hay que hacer es seleccionar y consensuar la historia que se quiere contar, y después elaborar el "Story board", donde se plasma esa historia en papel, definiendo y concretando cómo serán los personajes y el decorado, porque en las películas de animación no hay actores.

Luego se graban los diálogos para conocer el habla de cada personaje y saber qué ritmo llevan las conversaciones, para en función de ello mover los personajes.

A continuación realizamos lo que se llama "La Biblia" de los personajes y de los decorados, que es donde se entra en los detalles de cada personaje: cómo se enfurece, cómo sonríe, cómo mueve las manos y los ojos, cómo habla... Tenemos que precisar cómo reaccionaría y qué actitud adoptaría el personaje ante distintas circunstancias.

Todo esto es lo que se conoce como preproducción. Luego viene lo que es la producción. Sin embargo, como nosotros no tenemos ni la capacidad, ni los instrumentos, ni los medios necesarios, es otra empresa la que asume esta tarea. Nosotros les transmitimos nuestra idea y ellos se encargan de ajustar los personajes y decorados a ella. Por eso es tan importante la fase de preproducción, porque tenemos que facilitarles la información más precisa posible.
El trabajo más arduo se concentra en la fase de producción, que es donde hay que trazar todos los dibujos, aunque ahora se compone por ordenador.

Tras finalizar esta fase, viene la postproducción: ponerle música, insertar voces, etc.

-¿Cuánto tiempo se necesita para realizar una película de animación?
En mis comienzos necesitamos tres años para realizar "Kalabaza tripontzia", pero ahora, gracias al progreso de la tecnología, con aproximadamente un año y medio basta.

-¿Cómo se ha de proceder para conseguir que estos productos sean rentables?

Las películas de animación hay que venderlas como cualquier otro producto, y para eso conviene saber a dónde y a quién van dirigidas; en definitiva, hay que conocer el mercado. Los dibujos animados de Lazkao Txiki o de Pernando Amezketarra, al estar destinados a un público vasco, no son productos que se puedan vender fuera, y al tener un mercado reducido, el presupuesto es igualmente limitado. Sin embargo, hay otros productos, como "Ahmed, príncipe de la Alhambra", que debido a sus elementos y personajes, pueden acceder a un mercado más amplio. A su vez, disponen de un presupuesto mayor, y eso se refleja en la calidad de los dibujos.

Dependiendo de cuál sea la historia, el producto será más o menos universal, lo cual tendrá una directa repercusión obre las posibilidades de su venta. Si no consigues vender el producto, estás perdido. Por eso, hay que contar historias que puedan venderse, no las que a ti te gustaría contar. El aspecto financiero resulta decisivo.

-Si no estuviera condicionado por el aspecto financiero, ¿qué película le gustaría realizar?

Tengo guardadas muchas películas y proyectos que me gustaría realizar. Son varias las historias que me gustaría llevar a la pantalla, porque en Euskal Herria disponemos de un amplísimo abanico temático. Pero como por el momento no dispongo de esa posibilidad, tampoco me preocupa demasiado.

-¿Qué puede hacer una empresa como "Loturafilms" frente a Disney?

Es obvio que la Disney, debido a su supremacía presupuestaria, y, por consiguiente, a la calidad de sus productos, es un monopolio, se mire por donde se mire. Acapara todas las pantallas de cine. Pero en estos últimos años está teniendo lugar un fenómeno curioso, porque resulta que dibujos tan horrorosos como los de "South Park" están obteniendo un inmenso éxito, y la Disney ha empezado a asustarse.

Uno de los mayores problemas consiste en conseguir que tu película llegue a las pantallas de cine, porque no resulta nada fácil. Está directamente ligado a la política cultural administrativa. Los franceses, por ejemplo, lo primero que ponen en las salas de cine son las películas producidas en Francia. Ahí no interviene sólo el factor económico, sino también el cultural. En muchos lugares apenas hay posibilidad alguna de exponer los productos locales, por buenos que sean.

-El presupuesto de "Karramarroen uhartea" fue de 130 millones, mientras que el de "Dinosaurios" ascendió a 14.000 millones.

La Disney destina la mitad de su presupuesto al marketing, y la otra itad a la realización de la película. En el proceso de producción, la Disney graba las secuencias cinco veces, para luego escoger la mejor. En los Estados Unidos el cine factura más que la aeronáutica o el ejército. Allí el cine no recibe subvenciones, porque para el Estado es una industria stratégica. Sin embargo en Euskal Herria el cine no es industria; es un producto cultural.

-¿Qué porcentaje del presupuesto se destina en Euskal Herria a la publicidad?

Como mucho, el 30%. Es muy poco, lo mínimo que se puede destinar. Haces un inmenso trabajo, como por ejemplo la película "Kalabaza tripontzia", que nos llevó tres años, pero si no se dispone de medios para su promoción, el trabajo no resulta rentable. El cine de animación en Euskal Herria, mientras no se plantee como un servicio, no resultará rentable. Sin una subvención es imposible realizar una película de animación, porque se considera fenómeno cultural, no industrial. La Administración debería dar un paso más. No se trata de conceder subvenciones. Necesitamos ayuda para erigirnos como industria, no para realizar producciones. Kalabaza Tripontzia.

-¿Confía usted que en Euskal Herria el cine llegará a tener un tratamiento industrial?
Sí, creo que sí. El Gobierno ya ha empezado a avanzar en este sentido. El hecho de que en la última edición de los premios Goya tres de las cuatro películas nominadas en la categoría de animación fueran vascas no ha pasado desapercibido para el Gobierno Vasco. Ahora debe despertar el "genio" y explotar esta cantera potencial, y ya se empiezan a ver los primeros movimientos. Ahora mismo nuestro ámbito no factura cantidades impresionantes, pero hay que tener en cuenta que el cine exporta la imagen del país a todo el mundo. Por eso, consideramos necesario contar con un departamento o instituto especializado formado por los responsables del turismo, de la cultura y de la industria que analice esta realidad. Aunque no se le presta demasiada atención, también el cine vende la imagen de Euskal Herria.

-¿No cuenta el cine de animación con inversiones privadas?

Si no resulta rentable, la gente no invierte. Además, se requiere tanto tiempo para elaborar el producto, sin garantías de que luego se proyecte en las salas de cine... Parece un callejón sin salida.

-No obstante, ¿diría usted que la situación de Euskal Herria está cambiando?

En la última edición de los premios Goya, en la categoría de películas de animación, tres de las cuatro películas nominadas eran vascas. En este aspecto, Euskal Herria se está convirtiendo en un importante referente, tanto a nivel estatal omo al europeo. No tiene ninguna explicación lógica, ignoro el porqué de este movimiento, pero lo que sí puedo asegurar es que los vascos somos gente muy trabajadora y alcanzamos una magnífica relación entre trabajo y calidad.

-¿Cuál es la situación en el aspecto profesional?

Toda la gente de Euskal Herria está trabajando. Hay muchos puestos de trabajo, pero pocas posibilidades para realizar estos estudios, porque la enseñanza no está reglada. Convendría ambiar esta situación, porque a buen seguro constituiría una excelente cantera profesional. Mantuvimos una serie de conversaciones con Mondragon Unibertsitatea sobre la posibilidad de crear una escuela oficial. Deberíamos cambiar la situación actual de la educación y de los estudios, y contar con una escuela pública.

-¿En qué están trabajando en estos momentos?

Estamos trabajando en lo que será la segunda parte de "Ahmed, príncipe de la Alhambra", junto con unos andaluces, que han puesto el 75% del presupuesto.
Fotografías: Ainara Iraeta Usabiaga Euskonews & Media 135.zbk. 14/21-9-2001 FORO


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